Truco o petardos
Entre las principales novedades a incluir en el nuevo Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal (EOMF) que se ve afectado por la conocida como ‘ley Bolaños’ -la reforma con la que el Gobierno quiere que las instrucciones penales pasen a estar en manos del Ministerio Público-, miembros de la Carrera y asociaciones profesionales entendían imprescindible, y así lo trasladaban a través de diferentes vías al Ministerio de Justicia, el blindaje del fiscal que, con la dirección de la investigación penal encomendada, quede encargado de un caso concreto, lejos de interferencias políticas subliminales.
Porque, precisamente, para quienes se han parado a analizar el contenido del nuevo texto legal, lo peor, es «lo que no dice» y debería haber incluido de manera expresa, si la voluntad del legislador hubiese sido «mejorar la situación actual».
Los fiscales, con los que ha podido hablar El Debate, consideran imprescindible garantizar que, cuando asuman un caso concreto, deben gozar de las mismas certezas de limitación de la dependencia jerárquica, que es propia de la organización interna de la Fiscalía, así como de la inamovilidad que blinda a los magistrados que, actualmente, se encargan de las pesquisas. En este sentido, con referencia expresa a que el artículo 25 de su Estatuto, que permite al fiscal general del Estado dar indicaciones al resto de los miembros de la Institución, quede acotado a instrucciones de tipo genérico vinculad